No hay triaca para tus venenos
No hay triaca para tus venenos I Los espíritus malditos, indómitos, turbados, por sobredosis crónicas de arrollador poder creativo, estremecidos sin aviso por visiones profundas, descargas aterradoras, terminales del éxtasis, catalizadores que viajan de adentro hacia afuera y de afuera hacia dentro, en trances chamánicos por paisajes misteriosos. II Aquellos Zaratustras que, tras rumiar en soledad, laberintos insondables, bajan con pies trémulos de la montaña, mientras logran condensar y sintetizar en líneas mordaces, miríadas de fenómenos epocales. Arrojan con desparpajo, palabras inquietantes, clamadas por hocicos de frenéticos chacales, pasajes alucinatorios, dibujados por lenguas ponzoñosas, bañadas en dadaísmo, dispuestas a conseguir sísmicos despertares, dinamitar el cimiento, la fuga de cerebros de los calabozos blindados con aletargamiento. ...