Insolubles interrogantes (o viajes náufragos al puerto de Forcis por el arcano mar)

 




I 


Que los misterios 

no te conviertan 

en 

energía  

eternamente perdida 

desierta, 

vacía. 

 


II 


Qué las preguntas 

no te vuelvan 

dogmático fanático, 

mercader oportunista, 

escéptico absoluto, 

racionalista implacable, 

canalla fabulador 

amante de tu reflejo

y admirador de tu eco. 

 

III 


Lucha... 

por no quedar entrampado, 

en aparentes atajos, 

sus cursos laberínticos, 

ellos te apartan  

de la incierta búsqueda 

y la exploración angustiante. 

 

 

IV 


Sigue. 

Te vacían, 

con el fulgor natural 

que anida silencioso 

en espejismos atrapantes, 

simulacros siniestros. 

 

V 


No cedas... 

permanece tenaz, 

aunque delires, 

aunque se borren 

todas las líneas 

y señales 

del camino. 



VI


Aunque te desvíen,  

sumerjan y hundan 

inclementes tempestades. 

Y tus pupilas, 

divisen, 

casi como un espejismo, 

los buitres acechantes 

revolotear 

y acaso, 

para su dicha, 

jugueteen impávidos, 

con tus desgastadas tripas. 

 

  

VII


No vaciles. 

Aun si te estrellas 

a toda velocidad 

en parábolas

dibujadas por tinieblas. 

Y tu fosa

la caven

con inclemencia

filosas dudas.




IX


Aunque a tu esqueleto

lo destruya 

impasible brutalidad

descargada

en vetustos maderos

por sanguinarios verdugos.

Los que gozan

al controlar

mentes libres,

manipulando,

ese inclemente cadalso 

levantado y montado 

sobre insolubles interrogantes. 



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