En búsqueda de El Aleph narrado
Censo Aleph. Ridículos requisitos
1. Corroborar la cantidad exacta de metros que tiene la Av. Juan de Garay en su actual extensión (Comprende las actuales Av. La Plata y Avenida Ingeniero Huergo -al límite con Avenida Alicia Moreau de Justo-).
2. Definir en base a esa extensión cantidad de censores que participarán.
3. Censar cada una de las casas del área asignada.
Durante esa actividad, preguntar en relación a la vivienda:
3.1.
Si tiene sótano.
3.2.
En caso afirmativo, si se trata de un sótano contiguo al comedor.
3.3.
En caso afirmativo, si el sótano posee piso de baldosas.
3.4.
En caso afirmativo, si tiene escaleras.
3.5.
En caso afirmativo, si la escalera posee más de 19 escalones.
3.6.
En caso afirmativo, preguntar si la escalera es empinada.
4. Una vez localizadas las
viviendas que poseen escaleras compatibles con las caracterizadas en el Punto 3,
pautar una visita con el consentimiento de las personas que las habitan, cuya
duración permita emular las experiencias de “Borges”.
Nota:
Aludimos al nombre del personaje ficcional.
Nota 2 anómica: Ante la negativa de sus habitantes, pensar formas alternativas y efectivas para poder ingresar a la propiedad de forma furtiva y acceder al infinito.
5. Asistir a la fecha
pactada y probar (en ambos sentidos) en sendos escalones "19".
Nota 1: Se recomienda gozar la
experiencia alephiana entre cinco y sesenta minutos (como mínimos y máximos
temporales aceptables para verificar -sin enloquecer- si la vivienda alberga: “¡El microcosmo de alquimistas y cabalistas,
nuestro concreto amigo proverbial, el multum in parvo!”).
Nota 2: El/la censor/a deberá
ubicarse acostado en decúbito dorsal sobre el piso de baldosas y fijar los ojos
en el decimonono escalón de la pertinente
escalera.
Debe recubrir el escalón con una bolsa (preferentemente de lona) doblada y
colocar encima una almohadada humildosa (cuyo
vago espesor queda sometido a la prudencia de/la censor/a, aunque no debe dejar
de ponderar que se corresponde con una almohada fina).
Nota 3: Se agregan como
condiciones necesarias la oscuridad, la inmovilidad y habilitar cierta
acomodación ocular.
6. Margen de error para
hallar el tesoro escalonado universal de la
vieja casa inveterada de la calle Garay.
6.1. Muchas escaleras (incluida la vedada) pueden haber sido demolidas, tal como indica la Posdata del primero de marzo de 1943.
6.2. Esta en particular, estaba acechada por la presión
expansiva de la desaforada confitería contigua, impulsada por el progresismo de los ilimitados Zunino y Zungri (lo que torna
más verosímil lo afirmado por el comienzo de la Posdata del primero de marzo de 1943-y
la vacuidad de este Censo-).
6.3.
Mismo destino de sepultura pueden haber sufrido las casas correspondientes al
marco temporal en que se sitúa el relato.
6.4. Los dueños de El Aleph seguramente ocultarán su existencia, negando poseer una escalera con la pequeña esfera tornasolada, de casi intolerable fulgor (lo que torna aconsejable ejecutar la Nota 2 anómica).
6.5. Si aun cumplidos todos los ridículos requisitos, el/la censor/a no lo ve, esa incapacidad no invalida el indubitable testimonio de
Carlos Argentino Daneri.
6.6. Igual
todos seguiremos soñando con sumergirnos en el observatorio formidable de dos
o tres centímetros de diámetro y vivenciar esa escena dibujada en filosa pluma: “Cerré los ojos, los abrí. Entonces vi el
Aleph”.
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